Nace el derecho a desconectar

El diccionario de la RAE define la tecnología como un “conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico”. Es decir, la tecnología nos dota de herramientas, de medios que sirven a la consecución de unos fines determinados. Lamentablemente, hoy la tecnología, más que ser un medio, es un fin en sí misma. Un fin que nos mediatiza, que nos obliga a estar pendientes de ciertos dispositivos durante todo el día. ¿Quién no ha recibido en su móvil un mensaje importante del trabajo fuera ya del horario que marca su jornada laboral? La noticia positiva es que la sociedad ya está tomando conciencia de este problema tan propio de nuestro tiempo. Por ello, Francia acaba de aprobar el derecho a desconectar del trabajo.

En el país vecino, el 37% de lo trabajadores activos utiliza de manera diaria una herramienta del trabajo fuera de su horario laboral, según un estudio del gabinete Eléas. Para contrarrestar esta práctica tan extendida se ha puesto en marcha, desde el pasado 1 de enero, dicho derecho a la desconexión. Como explican en El País, la nueva medida, incluida en la reforma laboral, contempla la obligación por parte de las empresas con más de 50 trabajadores de negociar con sus empleados hasta qué momento del día pueden recibir mensajes. Se trata de llegar a un consenso que garantice las necesidades de ambas partes. En caso de no lograr un acuerdo que garantice este derecho a desconectar, será el empleador el que redacte una carta en ese sentido.

Por tanto, es una ley flexible cuya puesta en marcha dependerá de cada empresa y que obliga a la negociación y al entendimiento entre empleadores y empleados. Y si ese entendimiento no se produce, al final acaba otorgando más poder a la parte corporativa. Sin embargo, es un primer paso interesante ya que supone la aparición de un nuevo derecho que antes no existía, como es el derecho a desconectar.

Situación en España

En nuestro país también parece más que razonable el reconocimiento de este derecho a desconectar. Según un estudio de Randstad citado por El Mundo, tres de cada diez asalariados españoles reconocen no ser capaces de desconectar durante sus vacaciones. Además, España es, junto con Grecia y Portugal, uno de los tres países europeos donde más complicado resulta olvidar el día a día de la oficina cuando se está de vacaciones.

Por si esto no fuera poco, resulta que casi un tercio de los españoles afirma que dedica gran parte de su tiempo libre a tareas relacionadas con el trabajo. Y la gran mayoría, hasta un 73%, siente que en la actualidad tiene menos tiempo libre que hace unos años.

La pregunta que nos surge al analizar todos estos datos es la siguiente: si el fin de la tecnología no es otro que proporcionarnos herramientas que nos hagan la vida más fácil, ¿no sería más lógico que la sociedad caminara en una dirección totalmente distinta a la que aquí se describe?

 

Sin comentarios

Dejar un comentario

*

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR