Los renglones torcidos ¿de Dios?

(Por Alfonso Basco).- Hubo un origen en todo esto que se llama La Tierra. Un punto de partida del que se derivan diferentes visiones e interpretaciones: de dónde venimos, qué o quién nos creó, cómo y cuándo fue la ‘Gran Creación’. Pero además del nacimiento del mundo, hay otra cuestión importante y de la que apenas nos hacemos preguntas: en qué nos hemos convertido desde el momento en que todo esto empezó. Si desde entonces realmente hemos evolucionado, o más bien lo contrario.

Llegados a este punto uno se da cuenta de que hemos avanzado mucho en lo tecnológico, lo productivo… pero no en lo humano. Sigue siendo una gran mayoría la que tiene su vida totalmente condicionada desde su nacimiento. Y a partir de ahí, la desventaja es total. Es cierto que hay quien consigue romper las barreras impuestas por un origen muy desfavorecido, pero la realidad nos demuestra que son casos excepcionales. El esfuerzo permanente por superarse y prosperar, no siempre son suficientes. ¿Cuántos Pitágoras nacidos en Somalia, Haití, Yemen o Níger nunca llegarán a demostrar lo que valen? El acceso a algo tan necesario como una alimentación básica, una educación primaria o una mínima oportunidad laboral es muy desigual según la parte del mundo de la que estemos hablando. Me planteo si esta desigualdad también forma parte necesaria de la cadena que algunos llaman progreso.

Reconozcamos, eso sí, que la desigualdad o la pobreza siempre han existido. Lo mismo que aquellas personas cómplices de la injusticia que pudiendo ayudar a los demás nunca lo harán. Sin embargo, ¿No es ahora mayor que nunca la desigualdad en el acceso a las oportunidades y derechos más básicos? Teniendo en cuenta que pertenecemos a la primera generación capaz de erradicar grandes problemas como la desnutrición, ¿No es más injusto que nunca el que haya hambre en el mundo actual? Mi impresión es que sí. Y que los renglones torcidos del mundo, están ahora más retorcidos que nunca. Vivimos un momento histórico en el que una gran parte del subdesarrollo humano es totalmente evitable porque tenemos la tecnología, los recursos y la capacidad para cambiarlo. El problema está en nuestra escala de prioridades. La igualdad de oportunidades o el respeto a los Derechos Humanos no son prioritarios porque no generan lucro. A pesar de algunos avances que podemos atribuir a la sociedad contemporánea, ¿La humanidad no estará retrocediendo?

Podemos seguir poniendo parches y remiendos a las injusticias del mundo, prorrogando una y otra vez su solución. Podemos seguir pensando que el hambre se soluciona con el envío de más comida, la pobreza con más dinero y la falta de agua con en el envío de más bidones, en vez de ir al origen de los problemas. El hambre se soluciona con una mejor gestión y distribución de los alimentos y una mayor ética en la regulación de sus precios. La pobreza se soluciona con oportunidades, no con donativos puntuales. La falta de agua potable se soluciona con un gran cambio en el acceso a los recursos hídricos frente a su privatización y acaparamiento con fines lucrativos. Es hoy cuando tenemos la oportunidad de acabar con semejante desequilibrio social, yendo al origen de las grandes injusticias de la humanidad. No aliviándolas puntualmente o en el peor de los casos, generando dependencia y cronificando el problema. No hemos evolucionado. Hoy los renglones torcidos, están más retorcidos que nunca…y no precisamente por Dios. ¿Por qué sigue habiendo hambre en el mundo? Pensémoslo. Ahí está la solución.

Alfonso Basco, director de www.culturadesolidaridad.org

DATOS DE CONTACTO:

http://www.culturadesolidaridad.org

Un comentario

  • rafael fosch
    2 julio 2012

    Sr Alfonso como puede usted ver la crisis esta haciendo mella en nuestro mundo occidental. Quien quiere mu-
    cho para si, rompe el saco… y asi nos va. En occidente el capitalismo, disfrazado de democracia, ha generado
    el individualismo acérrimo e indiferente hacia el necesitado de los países del Sur. Primero a través del colo-
    nialismo y después por la explotación atroz de sus recursos naturales a través de corporaciones y multinacio-
    nales. Tarde ó temprano la avaricia, el egoísmo, el orgullo rompe el saco que tan afanosamente hemos llena-
    do. Y ahora empezamos a pagar sus consecuencias unos como actores y otros como figurantes que consien-
    ten a los actores seguir con su explotación. Cada día tendría que ser un 15M ya que de tanto en tanto, sólo se
    nos burlan a la cara y mientras sigue la explotación… Pero no se preocupe que todo cae por su propio peso y
    la cuenta atrás ya es imparable, no lo dude…

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