Alternativas al capitalismo

(Por Ernesto H. De Casas, Pressenza Madrid).- Hablábamos de los indicadores de un posible final del capitalismo actual, al menos del de estilo salvaje y feroz, pero, además, ya hay actualmente señales de nuevas economías alternativas, una de ella puede ser el resurgimiento del trueque que se está dando en Grecia, y otro es la propuesta de la economía del bien común.

En el trueque griego, a los productos y servicios que ofrecen las personas se les da una unidad de valor que luego se intercambian por otros, es el TEM, así alguien que da clases de alguna asignatura por un valor 10, puede llevarse productos alimenticios por dicho valor. Cada producto o servicio que se ofrece en trueque está recopilado en un fichero central que le atribuye su valor en la moneda TEM (un TEM, un euro). Si bien la idea ha surgido y se aplica en la ciudad de Volos, a 400 Km. de Atenas, ya se ha extendido a otras ciudades como Pieria, Chania, Lesbos, Lerapetra, Rodopi y Heraklion. Es un sistema que si bien no sea la gran solución, si da esperanzas y mejora las relaciones humanas, basadas en el dar y recibir, explican los promotores. Que lo veremos en otro artículo.

Ahora nos centramos en la propuesta de un joven profesor austríaco que propone una alternativa tanto al capitalismo, como al comunismo (como lo han visto de cerca en la ex Alemania federal, pues saben de qué hablan), que denomina como la economía del bien común.

En una entrevista difundida por la Agencia Efe, en Madrid, el 5 junio vemos que el economista austríaco Christian Felber propone volver a poner la economía al servicio de las personas, a diferencia de lo que sucede en las sociedades capitalistas donde lo más valorado es el beneficio propio. Su idea teórica principal es la de una economía del bien común, tal como aparece mencionado en diversas constituciones nacionales. Explica el profesor que el modelo vigente se apoya en dos pilares: afán de lucro y competencia, lo que fomenta actitudes humanas perniciosas, como el egoísmo, el otro como enemigo, el lujo, los privilegios etc., que devienen en actitudes análogas empresariales y financieras con las consecuencias muy bien conocidas. Mientras que los pilares del bien común, fomentan la solidaridad, la cooperación, el sentido del conjunto entre empresa, público, trabajadores, medio ambiente y demás.

Así, C. Felber, que se expresa en perfecto castellano en las distintas presentaciones que hace de su propuesta http://www.youtube.com/watch?v=rjJUoex6b4g&feature=player_embedded apuesta por medir el beneficio social que las empresas generan en su entorno como criterio para otorgar ventajas legales como menores impuestos y aranceles, condiciones crediticias favorables o prioridad en los contratos con la administración pública.

El economista y politólogo presenta en España su libro principal “La economía del bien común” (Ediciones Deusto), donde se pueden leer las ideas principales de esta teoría basada en mucho sentido común, y en el interés de las mayorías. Va sumando seguidores, pues ya cuenta con más de un centenar empresas españolas interesadas en aplicar esta teoría para medir su contribución a la sociedad.

Felber es crítico con las mediciones propias del sistema capitalista (evolución del PIB en el caso de la macroeconomía y balances financieros en el de las empresas), porque observa que estos indicadores no permiten ponderar aspectos cruciales como: si se cumple el verdadero objetivo trabajada, algo que reduciría “matemáticamente el paro en un 10 %”.

Con menos horas dedicadas al trabajo remunerado, afirma, la gente tendrá más tiempo para las relaciones personales, la formación o el trabajo social.

El proyecto avanza “a pasos agigantados”: en España se han creado 18 grupos locales de voluntarios que trabajan para desarrollar e implantar estas ideas, mientras que a escala mundial ya hay 700 empresas que quieren aplicar el balance del bien común.

 

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