Talleres de bioconstrucción en CanKalzada

En Riudellots de la Selva (Girona) se encuentra Can Calçada, una masía construida en el año 1600, muy cerca de las antiguas vías romanas que recorren la zona. Este caserón rural ha sido el lugar elegido por la Cooperativa Integral Catalana para poner en marcha su proyecto de autogestión CanKalzada. Su objetivo es generar recursos y alternativas sostenibles en multitud de ámbitos. Uno de ellos es la bioconstrucción, materia en la que se centrarán los talleres que van a realizarse durante cuatro fines de semana consecutivos de este mes de mayo y el próximo mes de junio.

Todavía es posible inscribirse para participar en estos talleres, cuya finalidad es que los asistentes adquieran capacidades que les permitan avanzar hacia la construcción sostenible y autosuficiente. Para ello, se les enseñarán técnicas respetuosas con el medio ambiente, lo más baratas posibles, y apostando por valores como la reutilización de los materiales existentes en el propio entorno.

El primero de estos talleres se desarrollará el fin de semana del 25 al 27 de mayo. Estará dedicado a la técnica del bajareque. “Se utiliza sobre todo en Colombia. Los materiales que se emplean son básicamente cañas y barro, fácilmente localizables en los alrededores de la propia masía. Con estos materiales se pueden construir paredes de forma muy sencilla y barata”, explica a Noticias Positivas Emmanuel Silva, una de las diez personas que forman parte de CanKalzada.

Su compañero, Christian Aristoy, es el encargado de analizar para Noticias Positivas el resto de los talleres. El segundo, que tendrá lugar entre los días 1 y 3 de junio, lleva por título “Reciclaje de aguas grises”. En él se aprenderá a construir un sanitario seco. “En lugar de mandar nuestros desechos fecales por la tubería para acabar no sabemos dónde, es mejor dejar nuestros desechos en un depósito seco. Así, mezclándolos con ceniza, cal, paja, serrín y madera, podemos crear un compost. Se trata de cerrar el ciclo con estos recursos humanos para que vuelvan a la tierra a fertilizarla”.

El tercer taller (del 8 al 10 de junio) estará enfocado a la energía solar. “Queremos crear un espacio vivo, energéticamente positivo para que a ti, que lo habitas, te traiga cosas positivas en tu vida. No en vano, el lugar en el que vives te está influyendo energéticamente”, afirma Aristoy.

A los participantes en este taller se les enseñará a confeccionar un calentador para ducha y un secadero de alimentos, siempre sobre la base de la energía solar. Para el calentador de ducha es necesario colocar un cristal, por ejemplo de un automóvil viejo, en la parte alta del tejado de la ducha. Al dar el sol en el cristal, se alcanzan los 30 grados de temperatura. Con este calor se puede calentar el agua que corra por una manguera, preferiblemente de color negro. “Según la longitud de manguera de que dispongas, será la cantidad de agua que vas a tener caliente. Por ejemplo, si son 50 metros de manguera, tendrás 50 metros de agua caliente”, añade Aristoy.

En cuanto al secadero, la idea es mostrar cómo se pueden conservar alimentos que no vayan a consumirse en un breve plazo de tiempo a través de la deshidratación. La técnica consiste en construir un deshidratador con una caja de color negro, en cuya parte superior se coloca un cristal. Dentro de la caja se introducen los alimentos, que son deshidratados por el calor del sol que entra por el cristal.

Finalmente, el último taller, que tendrá lugar los días 15 y 16 de junio, se llama “Cubiertas vegetales vivas”. Se centrará en los denominados “techos verdes”. Un techo verde no es más que el techo de un edificio cualquiera, que es empleado como si fuera un huerto. Previamente, es necesario aislar la zona del techo para evitar humedades. En los tejados suelen cultivarse plantas suculentas, caracterizadas por retener mucha agua. Por tanto, no necesitan ser regadas, ya que poseen la capacidad de mantenerse por sí solas.

Las cubiertas vegetales también recolectan el agua de lluvia, evitando así las filtraciones. “Se calcula que dos metros cuadrados de techo verde equivalen a un árbol. Eso quiere decir que con esta técnica también ayudas en la lucha contra el calentamiento global” afirma Aristoy, que además recuerda que las cubiertas vegetales proporcionan igualmente aislamiento acústico, térmico y electromagnético a las viviendas.

El precio de cada uno de estos cursos es de 75 euros. Cifra que incluye alojamiento y comida en la propia masía. Para inscribirse, solo hay que ponerse en contacto con los encargados del curso en el correo cancalcada@gmail.com

 

DATOS DE CONTACTO:

http://cankalzada.wordpress.com

 

Imagen: Can Calçada. Extraída de una web de la Cooperativa Integral Catalana.

 

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