Un paseo por el Mercado de San Fernando

En la madrileña calle de Embajadores, situada en el populoso y multicultural barrio de Lavapiés, se encuentra el Mercado de San Fernando. Un tradicional mercado de abastos que, como tantos otros, se encontraba hasta hace no mucho tiempo en una peligrosa situación de semiabandono y acentuado descenso de la actividad comercial. Escenario que ha cambiado recientemente con la entrada de varios grupos de personas ligadas a centros sociales como el Patio Maravillas o La Tabacalera que, animadas por la bajada en el precio de los alquileres, se han decidido a recuperar el mercado tradicional mediante la apertura de todo tipo de puestos de economía social. Este es el relato de la visita que Noticias Positivas realizó hace poco más de una semana a esta interesante iniciativa comunitaria.

“Aunque es un mercado que está en plena calle de Embajadores, muy poca gente del barrio lo conoce y utiliza. Muchos entran por la puerta y se piensan que es una iglesia o algo así”, lamenta José, miembro de La Casquería, nombre del establecimiento de venta al peso de libros de segunda mano que acaba de abrir junto a otras cinco personas.

Los mercados tradicionales son sin ninguna duda una de las víctimas más evidentes de la extensión del modelo comercial de las grandes superficies. Precisamente, una importante cadena de supermercados estuvo recientemente interesada en el Mercado de San Fernando, pero finalmente la operación se malogró y el lugar se quedó en una situación todavía más crítica: de sus doscientos puestos iniciales, se descendió a menos de un centenar en uso.

Ante este panorama, los responsables del mercado decidieron apostar decididamente por bajar el precio del alquiler de sus locales para llamar la atención de quienes pudieran estar interesados en la vía del autoempleo. El guante fue recogido por personas implicadas en la defensa del tejido social madrileño, principalmente desde centros sociales como La Tabacalera, que se encuentra a aproximadamente un minuto a pie del propio mercado, el Patio Maravillas o el movimiento 15M.

Gracias a esta iniciativa, ya se han recuperado 20 puestos para la actividad. “No solo de alimentación, hay todo tipo de actividades nuevas”, destaca a Noticias Positivas el gerente del Mercado de San Fernando, Víctor Manuel Alonso. Algunos de estos puestos ya están abiertos para el público, y otros serán inaugurados en las próximas semanas o meses.

Uno de los primeros establecimientos en abrirse fue precisamente el ya nombrado de La Casquería. Las personas que pusieron en marcha este puesto tuvieron muy claro desde el principio que iban a aprovechar la oportunidad. “No solo porque queríamos comenzar un proyecto de este tipo. También porque creemos en la necesidad de defender estos espacios de socialización tradicional” señala José, que pone el énfasis en la mayor profundidad de las relaciones humanas en este tipo de comercios. “Desde la perspectiva del consumidor a veces no lo notamos, pero al final las compras aquí tienen un componente humano que no tienen en las grandes superficies”.

José nos explica que en La Casquería se venden los libros de segunda mano al peso, sin discriminar el tipo de libro. El precio es de diez euros el kilo, con un coste mínimo por libro de un euro. “Seleccionas lo que te quieres llevar, lo pesas en alguna de las balanzas que tenemos para ello, y tanto pesa, tanto pagas”.

“Hay muchos libros que están durmiendo el sueño de los justos en casa de la gente, y es una pena que estén cogiendo polvo y que nadie les dé ninguna utilidad. La idea es provocar su recirculación y hacer que esos libros dormidos vuelvan a la vida y que la gente se los lleve y los lea”, añade José, que anuncia que en el futuro también quieren desarrollar un proyecto de “recirculación interna”, es decir, que los libros que salgan de La Casquería vuelvan a entrar, como si fuera una biblioteca.

Tras comprar un par de libros, Ana, compañera de José en La Casquería, nos lleva a dar una vuelta por el mercado, y nos muestra otros puestos que ya han abierto o lo harán próximamente. La actividad es bastante notable en el local que comparten la frutería ecológica La Repera y Germinando. La razón es que solo falta un día para que se ponga en marcha este último proyecto dedicado a los huertos urbanos.

Julia, miembro de Germinando, que toma la forma de una cooperativa compuesta por mujeres, nos cuenta las bases de esta iniciativa: “nuestra idea era tener un espacio físico que sirviera por un lado de tienda, donde la gente pueda encontrar los productos que tienen más calidad, tanto por criterios ecológicos como sociales, para poner en marcha un huerto. Por otro lado, también queríamos que fuera un punto de información al que la gente pueda acudir para encontrarnos y resolver sus dudas”.

Muy cerca de Germinando se encuentra la tienda de artesanía La Fruslería, que también se iba a estrenar la mañana siguiente. Estrella, miembro de la asociación cultural del mismo nombre, explica que están en permanente contacto con artesanos de Madrid y de otras provincias. “Nos traen sus obras a depósito, y nosotros las vendemos. Tenemos cuadros, ilustraciones, libros, cómics, bisutería confeccionada con material reciclado y muchas cosas para bebés”.

En esta tienda, cada uno hace un poco lo que sabe, según Estrella: “por ejemplo, otra chica y yo hacemos ganchillo, y así recuperamos también las tradiciones”. Con esta misma finalidad de conservar los saberes artesanales, los miembros de La Fruslería están ya trabajando en la organización de talleres dedicados a muy diversas materias, como el propio ganchillo, o la pintura y la costura, entre otras posibilidades.

Tras terminar nuestra visita a La Fruslería, damos una última vuelta por el Mercado de San Fernando y nos fijamos en varios de los puestos vacíos que reabrirán en un plazo breve de tiempo. Antes, cuando nadie se planteaba dar un uso a estos locales, un cierre echado parecía poco menos que un anuncio de la ruina por venir. Ahora, en cambio, sabemos que estos puestos volverán a ser lugares no solo de compra, sino también de encuentro, como ha sucedido durante siglos y siglos en los mercados tradicionales.

Sabemos, en definitiva, que en estos puestos volverá a haber vida. En algunos casos, estos locales ahora tan silenciosos se dedicarán a cuestiones que resultan poco habituales en un mercado de este tipo. Así ocurre con el estudio de arquitectura sostenible, el establecimiento de productos reciclados o la tienda de comercio justo que ya están en previsión .Otros locales, en cambio, tendrán como objeto de su actividad la venta de productos alimenticios bastante comunes, como el queso, la fruta, el pan, el vino o la cerveza. Sin darnos cuenta, vemos cómo lo tradicional y lo alternativo ocupan y revitalizan un mismo espacio. Tal vez, esta gente del Mercado de San Fernando nos esté dando, puede que sin saberlo, o quizá siendo muy conscientes de ello, una pista muy valiosa para construir el futuro.

 

DATOS DE CONTACTO:

Facebook y Twitter del Mercado de San Fernando

http://www.facebook.com/mercadosanfernando

https://twitter.com/#!/mer_sanfernando

 

http://lacasqueria.com

http://germinando.es/

lafrusleria@gmail.com

 

Imágenes: fachada del Mercado de San Fernando y puesto de La Casquería.

Un comentario

  • 29 mayo 2012

    Estoy encantado de que se recuperen puestos en mercados ya en desuso para nuevas iniciativas como la venta de libros de segunda mano al peso, y el nombre comercial me encanta.

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