Comercio justo en las aulas

Las ONGs IDEAS, PROYDE y SETEM son las responsables de la campaña “Centros Educativos por el Comercio Justo”, cuyo objetivo es sensibilizar a la comunidad educativa sobre las injustas relaciones comerciales Norte-Sur, y proporcionar herramientas a padres, profesores, alumnos y empresas proveedoras de los centros para promover un desarrollo sostenible desde el punto de vista humano, económico, social y ambiental.

El pasado mes de diciembre arrancó la campaña, que está financiado por la AECID y se inscribe a su vez dentro del programa europeo “Ciudad por el Comercio Justo”. Su finalidad es que el mayor número posible de centros de educación españoles de primaria y secundaria se certifiquen como Centros Educativos por el Comercio Justo.

Para conseguir esta certificación, todo centro debe cumplir cuatro criterios: constituir un grupo de trabajo por el comercio justo, adoptar un compromiso a favor de este movimiento, realizar una labor de sensibilización sobre el mismo y promocionar y usar productos de comercio justo.

La mayoría de los centros participantes se encuentran en estos momentos en la fase de cumplir con el primer criterio, que pide la creación de un grupo de trabajo. “Este grupo es el que lidera todas las acciones tendentes a conseguir la declaración de Centro Educativo por el Comercio Justo”, explica a Noticias Positivas Teresa Díez, portavoz de la campaña.

Del grupo de trabajo pueden formar parte tanto los estudiantes como los profesores, así como los miembros del AMPA y el personal no docente. Una vez constituido, el grupo debe establecer un plan de acción y lanzar la campaña en el centro.

El segundo criterio consiste en la adopción de un compromiso a favor del comercio justo. Se plasma en un manifiesto del consejo escolar, que suele incluir una breve descripción del plan del centro para apoyar el proyecto, así como la mención de los cuatro criterios ya expuestos.

Sensibilizar sobre el comercio justo es la finalidad del tercer criterio. “Esta labor de sensibilización se debe hacer tanto dentro de las horas lectivas del centro, dedicando una pequeña parte de las mismas al comercio justo, como fuera de dichas horas, si es posible” apunta Díez.

Por último, el cuarto criterio aboga por la promoción y consumo de productos de comercio justo. Desde la campaña se anima a los participantes a organizar diferentes actividades dedicadas a estos fines, por ejemplo un partido de fútbol con balones de comercio justo, un mercadillo de productos de comercio justo, un club de cocina de comercio justo o un pase de modelos con ropa de comercio justo, entre otras posibilidades.

Semillas de futuro

En relación con las expectativas de las ONGs promotoras de esta iniciativa, su portavoz destacó lo siguiente: “sabemos que es muy difícil que un centro sin contacto previo con el mundo del comercio justo se pueda certificar, porque hay que hacer toda una labor de seguimiento y acompañamiento muy intensa. Pero queremos que este proyecto siente las bases para que en el futuro, el hecho de implantar criterios de comercio justo sea algo del día a día. Esta es la semilla para que en los años venideros, el comercio justo esté totalmente integrado en todas nuestras acciones, en este caso a nivel educativo”.

Para facilitar la labor a los centros participantes, las organizaciones responsables de la campaña les ofrecen asesoramiento técnico, así como diversos recursos y materiales didácticos y de difusión. También se mantendrán encuentros con empresas proveedoras de catering en los centros de educación, a las que pedirán que incluyan productos de comercio justo en sus menús.

 

DATOS DE CONTACTO:

www.educarporelcomerciojusto.org

www.ideas.coop

www.proyde.org

www.setem.org

 

Imagen: Dossier de la campaña. Cortesía de sus promotores.

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