Amamantar a contracorriente

(Por Olatz Biain Martínez).- Son muchos los factores que pueden entrar en juego a la hora de destetar o no amamantar a un recién nacido, pero quiero hablar aquí de uno en particular: creo sinceramente que la mayor parte de las mujeres que dejan la lactancia materna, o que optan directamente por la artificial, lo hacen por un problema de DESINFORMACIÓN.

…Y no, no hablo de “falta de información” (información hay de sobra para quien la quiera…) sino de algo que considero mucho más grave y peligroso. La DESINFORMACIÓN es la falta gravísima que cometen los supuestos profesionales en los que ponemos toda nuestra confianza cuando nos ofrecen informaciones que son, sencillamente, falsas.

Ginecólogos, pediatras, matronas, redactores de revistas para padres/madres, escritores de manuales sobre “Cómo criar a tu bebé”, directores de documentales para la televisión, gestores de páginas y foros en Internet… Personas que manejan la información que esas madres necesitan y buscan, personas en las que esas madres confían (con mayor o menor acierto por su parte, ése es otro tema) y que, en lugar de molestarse en actualizar sus “saberes”, en ponerse al día, en formarse de verdad para ser fuentes de información veraces y auténticas, se acomodan en los tópicos, en las falsas creencias, en mitos y en prácticas “de las de siempre” sin ninguna base ni fundamento.

Matronas que pretenden instaurar una lactancia de las de “10 minutos de cada pecho cada 3 horas”, pediatras que recomiendan empezar con la alimentación complementaria a los 5 meses, anuncios en los que se asegura que tal tetina de tal biberón de la marca X es para un bebé prácticamente indistinguible del pezón de la madre, foros en los que mujeres con experiencia en lactancia (¡¡!!) aseguran que dar el pecho más de seis meses impide que la madre vuelva nunca jamás a su peso anterior al embarazo (verídico; leído con mis propios ojos), revistas patrocinadas por fabricantes de leche de fórmula…

Todo este torbellino de falsedades confunde y desinforma a muchas mujeres. Al fin y al cabo, estas ideas hacen más ruido que la propia verdad de la lactancia materna, la que muy pocos profesionales de la salud difunden, la información que tiende a manejarse en grupos de apoyo y organizaciones poco públicas, poco visibles.

¿Cuál es el pecado mayor de esta corriente desinformadora? Para mí está claro: no hace el más mínimo hincapié en la idea básica, fundamental y principal de que la leche materna es, por así decirlo, “la buena”. Pretende extender otra visión según la cual no hay una gran diferencia entre la lactancia materna y la artificial, no es tan importante amamantar a un bebé, no hay tanta diferencia –repito- entre hacerlo y no hacerlo. Minimizar de esta manera la auténtica dimensión de la lactancia materna, obviar todos sus enormes y variadísimos beneficios, ocultar cómo de diferente es criar a un niño al pecho y hacerlo con un biberón es, a mi modo de ver, algo muy grave.

Esta idea de que son prácticamente lo mismo la lactancia materna y la artificial es la que sostiene muchas de las decisiones de destetar prematuramente o de optar sin más por la crianza con biberón. Las mujeres en gran medida dejan de dar pecho o no lo dan nunca por la desinformación y por lo que ella provoca en su círculo y en su ambiente: No encuentran apoyo en los profesionales sanitarios, si se les ocurre dudar de éstos se encuentran con las críticas y la incomprensión de familia y amigos, nadie en su trabajo entiende como inadecuada y ridículamente corta una baja de 16 semanas, y prolongarla para mantener la lactancia les puede costar el empleo…

Alargar la lactancia materna más allá de los 4 ó 5 meses es hoy por hoy ir contracorriente: contra esa corriente mayoritaria desinformada y acomodada en los falsos mitos y creencias sobre la lactancia y, por desgracia, apabullantemente dominante.

DATOS DE CONTACTO:

http://proyectomaterna.es

Un comentario

  • Ana Eloisa
    29 enero 2012

    Gracias por este artículo, llevamos 1 año y medio de feliz lactancia y sí, es ir contracorriente, cruzando los dedos para que nadie opine en contra y repasando las respuestas correctas. Me pasé 12 meses tapándome y haciendo malabares para que “nadie” se diera cuenta que amamantaba a mi beba. Luego decidí que no tenía de qué esconderme y que a las mamás nuevas les hace bien ver a otras mamás dando pecho, pues así “aparecemos” en la mirada pública..Hace falta seguir difundiendo esto y crear conciencia de que esto es normal. Es lo mejor que podemos hacer por nuestros nenes. Va más allá del gusto o decisión… El colmo es que los “profesionales” de la salud: nutriólogos, pediatras, ginecólogos, sigan horrorizándose ante una mamá lactando a su nene de un año. ABSURDO. Cómo creen que llegó la humanidad hasta hoy?? Con leche materna! ;)

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