Dólmenes positivos de Rusia

(Por Dolores Rubio-Turtle, especial para Noticias Positivas).- En el 2007 descubrí y estudié nueve libros que el empresario ruso Vladimir Megré escribió para compartir con el mundo el mensaje de una mujer muy especial, Anastasia, a la que conoció en Siberia durante una expedición comercial a la zona. Dicho encuentro cambió no sólo su vida, sino la de millones de personas incluída yo misma.

Desde que leí los libros he querido visitar los dólmenes rusos, y por fín lo conseguí el pasado septiembre, así que compartiré con los lectores mi experiencia y estas buenísimas noticias.

Los dólmenes son estructuras milenarias de enormes rocas formando un habitáculo de cuatro paredes y un techo con un orificio central en la fachada. Aunque los rusos mismos desconocían su verdadero significado hasta que Anastasia lo explicó en 1994, hoy en día miles de personas los visitan cada año.

Estudios realizados por científicos reconocidos muestran que los dólmenes (más de 2000 en Rusia sólo) son en realidad un mapa de las constelaciones y que -como nosotros mismos pudimos comprobar- almacenan energía lo cual pudimos constatar fácilmente con un voltímetro.

Según Anastasia, hace más de 10.000 años existía una civilización muy superior a la actual, ella es descendiente de dicha civilización y ha vivido siempre en la taiga siberiana sin contacto aparente con mundo exterior. En esos momentos pristinos de la vida en la Tierra, el ser humano disfrutaba de una sabiduría innata y total, conocía con el alma, a través de sus sentimientos. La Naturaleza no tenía secretos para ellos y la comunicación con la Mente Divina era automática.

Era la civilización Veda que también existía en India donde sus libros sagrados todavía se conocen hoy, pero en Rusia sus vestigios se destruyeron y su existencia y sabiduría desapareció de la memoria común con el paso de los siglos.

Las buenas noticias es que algunos de esos Vedas no se fueron, construyeron los dólmenes para morir meditando y que sus almas permanecieran ahí para siempre al servicio de visitantes en generaciones futuras. Ellos sabían que nuestra habilidad de comunicarnos por medio de los sentimientos, de corazón a corazón, no se perdería complementamente y por eso quieren ayudarnos a recordar

Igual que durante la meditación el espíritu se separa temporalmente del cuerpo físico para volver tras la meditación, las personas que entraron en los dólmenes, gracias a su alto nivel de evolución y mientras sus cuerpos físicos todavía vivían, tuvieron la oportunidad de viajar libremente con su espíritu de una a otra dimensión lo cual les dio la posibilidad de analizar a gran velocidad (según nuestros cálculos) la Verdad que estaba disponible y clarificando la Verdad en sí misma. El aprendizaje que tuvieron fue extraordinario, pero no elegieron esa meditación eterna por dicho aprendizaje, sino como servicio a las generaciones futuras, la nuestra.

Querían preservar el modo de saber representado por la palabra VEDAT que significa entender algo literalmente con toda tu alma. Sabían cómo vivir para que el amor, respeto, confianza y felicidad residiera siempre en sus corazones y familia y eso es lo que vienen a ayudarnos a recordar, ¡más positivo imposible!

¿Y por qué en estos momentos?

Los ciclos naturales del día y la noche, las estaciones del año etc. dan sentido a las actividades humanas. El Planeta también es un ser vivo dentro de un sistema solar sujeto a ciclos de mayor escala que nos afectan a los humanos en su conjunto. La Tierra, al circular alrededor del sol cada año, nos trae distintas estaciones; el sistema solar, en su periplo conocido como la procesión de los equinocios, visita las doce constelaciones en un Annus Magnus de 25,920 años. Los Annus Magnus también tiene sus solsticios de verano e invierno y equinocios de otoño y primavera. El paso por cada constelación dura unos 2100 años, lo cual representa una Era o Dispensación.

La Era de Piscis fue inauguarada por Jesús de ahí la iconografía cristiana de peces y agua: apóstoles pescadores, contraseña secreta entre los primeros cristianos, la mitra de los obispos… Ahora no sólo estamos al principio de la Era de Acuario, sino también al principio de un nuevo Annus Magnus, así que, según costumbre cósmica, recibimos un empuje en forma de ayuda espiritual para acelerar nuestra evolución. La visión de Jesús con su mensaje de amor fraternal, parece perderse entre el materialismo actual, son tiempos de grandes contrastes: el final de una era vieja y el principio de otra nueva.

En tiempos védicos, la tierra era un jardín fértil que daba generosamente sus frutos y sus plantas curativas a los habitantes del planeta, de hecho nuestro planeta emanaba luz de vida y amor al universo. Los animales servían como amigos y ayuda a las personas y no de alimento. Pero Rusia fue el último país donde los vedas vivieron y sería también el primero en despertar y renacer su cultura en tiempos modernos. La visión de Anastasia ya se ha hecho realidad y en Rusia ya existen más de 300 parcelas familiares donde la gente vive de la tierra y re-aprende antiguas habilidades olvidadas. De hecho en algunas regiones, se puede obtener una hectárea de tierra gratis ya que algunos políticos -también seres humanos sensibles-, comparten su visión.

Esta conexión con la tierra está viva todavía en nuestros días a través del tradicional Árbol de Navidad, ¿alguien se ha preguntado por qué tiene que ser un pino precisamente y no un almendro por ejemplo? Nuestra relación íntima con los pinos la exploraremos en otro artículo más adelante. De momento pensemos que el pino está fuertemente anclado en la Madre Tierra y su copa no pierde la vista del Universo…

La hermandad de que tanto hablamos en Navidad, pueden ser más que palabras bonitas si estudiamos el trabajo de Bryan Sykes, antiguo catedrático de Genética Humana en la universidad de Oxford. Cada molécula de ADN consta dos hilos en forma de espiral procedentes del esperma y óvulo respectivamente. Dichos filamentos aparecen unidos en las células nuevas para desarrollar las células de un nuevo ser humano tras la fertilización.

La mitocondria es una estructura diminuta dentro de la célula, no en el núcleo sino en el citoplasma. A diferencia del ADN del núcleo, heredado de ambos padres, todos recibimos las mitocondrias sólo de nuestra madre y las de nuestros hijos son sólo copias perfectas del orginal en el óvulo materno. Aunque todos -varones y hembras- tenemos mitocondrias en nuestras células, sólo las mujeres las pasamos a nuestros hijos pues sólo nosotras producimos óvulos.

Bryan Sykes fue uno de los científicos que analizó el ADN del hombre de Similaun (5300 años), 2000 años más antiguo Tutankhamun. Pues bien, sus estudios confirman que los 650 millones de europeos procedemos en realidad de 7 mujeres que vivieron hace unos 150.000 años y que todos los humanos podemos agruparnos en sólo 36 clanes originales de donde procede toda la población mundial. ¿Somos parientes o no? Seguramente, parece que todos somos hermanos -o lo hemos sido en otras vidas, países, épocas- por lo menos según los más recientes estudios de la genética moderna.

Estas investigaciones sobre el origen común de las mitocondrias en todos los humanos, podría confirmar que las almas que todavía viven en los dólmenes son de hecho nuestros parientes lejanos.

Que el Amor y Paz de los dólmenes nos llegue a todos esta Navidad…

(Más información sobre el tema en el blog de Bebés Ecológicos y en un artículo que aparecerá en la revista Athanor en enero de 2012)

 

Dolores Rubio-Turtle es directora de Bebés Ecológicos y Pasión por vivir, lleva años ofreciendo productos alternativos para la menstruación que ayudan a la mujer a ver su ciclo como un aliado al tiempo que respetan a Nuestra Madre Tierra y educan a las generaciones futuras.

 

DATOS DE CONTACTO:

http://www.bebesecologicos.com/

http://www.pasionporvivir.es/

(Imagen: Cortesía de Bebés Ecológicos)

Sin comentarios

Dejar un comentario

*