Sembrar la duda y correr. ¡Cobardes!

(Por NITTÚA, Raúl Contreras y Núria González).- No sabes que es más doloroso, si cruzarte en el camino con quien utiliza argumentos descontextualizados para, de una forma primaria, generar la duda o aquellos que prestan atención y dan credibilidad a los criterios subjetivos de este tipo de individuos. No sabes qué castiga más a esta sociedad, aquel que hace el mal, o todos los que se lo permiten.

Ha costado mucho tiempo hacer valer el derecho a la presunción de inocencia, el derecho a una defensa digna,… Los hay que llevamos una vida dedicada a luchar, entre otras cosas, para que no se estigmatice a nadie por una sin razón o por un hecho puntual en su vida y sin embargo, luego tenemos que ver y escuchar cómo se señala y se cuestiona a quien no sólo no cometió nunca ese error sino que además ha mostrado siempre su buen hacer.

El derecho a la libertad de expresión, que por otro lado nos cercenan sutilmente de forma constante, se utiliza para hacer el mal a las personas cuando se juzga a alguien sin tan siquiera haberle dado la oportunidad de expresarse. Qué complicada situación.

Enarbolar las banderas de lo auténtico, lo puro  y lo perfecto, cuando se está tan lleno de imperfecciones es un camino que sólo ciertos enfermos llevan adelante y hacen mucho daño en su empeño a todos, especialmente a los objetivos que dicen les mueven. Individuos que se sienten el ombligo de un mundo, egocéntricos y egoístas pasan su vida viendo cómo atraer a su alrededor una condición social que no les es propia. Son talibanes de sus pequeños espacios creados desde la mentira y un ejercicio ególatra despreciable. Patéticos megalómanos que todos conocemos.

Tanto mi buen amigo Jeromo  como yo, llevamos años trabajando por conseguir un mundo mejor. Hoy escribo este artículo desde el dolor y el enfado ante la injusticia. Nuevamente el sistema se ceba en aquellos que luchamos por cambiarlo, ahora utiliza a los ególatras que no viendo sus deseos de ser el centro de su mundo cumplidos se lanzan buscando notoriedad sin pensar para nada en las consecuencias que en las personas y los proyectos tienen  estas acciones.

La excusa es un serio problema social, la financiación de las entidades civiles. Tema que es mal tratado con la sola intención de generar la duda y la confusión. La financiación de todas aquellas entidades que trabajan por un bien público es un problema conocido y de compleja resolución que, en momentos de crisis como el actual, se agudiza. Las subvenciones públicas, las donaciones de empresas o de particulares y, en algunos casos, la opción de que lo que hacemos se valore como para facturarlo son las fuentes de ingresos. Esto le ocurre tanto a una ONG como a una asociación de vecinos o a una banda de música. Todos sabemos que el origen de ese dinero es, en muchos casos, cuestionable ya que por ejemplo puede proceder de un gobierno que sigue fabricando bombas racimo, de un banco que invierte en transgénicos o en la especulación de la deuda, de una gran empresa que destruye por un lado lo que intenta limpiar por otro,…. de esto saben mucho aquellos en cuyas casas entran ingresos procedentes de los beneficios bancarios. El tema es complejo y requiere una atención y soluciones meditadas y profesionales. No se puede generar la duda para no revolver.

Uno de estos, un ser mal intencionado incapaz de aportar en positivo y que se encuentra distante de la realidad de sus objetivos, se ceba en la red Ashoka utilizando como argumento las fuentes de financiación de la misma. Esta red, a la cual pertenezco, me ha abierto un mundo de personas y proyectos impresionantes, todos ellos al servicio de la humanidad y de este planeta que tan maltratado está siendo por nuestra especie, la humana. Este manipulador del verbo y de la palabra genera la duda sobre la bondad de tres mil emprendedores sociales a lo largo de todo el mundo sobre la base del origen de los fondos con los que se financia. Este individuo no sólo arremete contra la Red, sino que escoge a dos personas especialmente como blanco de toda su acción, el que escribe y mi amigo Jeromo, presidente de la Plataforma Rural y activo campesino. Está servida la injusticia. ¿Cuántas entidades sociales que hacen cola ante las fundaciones de los bancos o de las cajas, de empresas o de las diferentes administraciones públicas quedan en entredicho en base a estas dudas creadas? No se puede dar pábulo a un mar sin sentido de afirmaciones vacías, que lo único que consiguen es generar dudas. Sin mediar una conversación, sin interés para resolver un problema de fondo, que es de todos, sin más interés que llamar la atención sobre su persona y olvidándose de sus propias contradicciones se lanza a una lucha contra la honestidad y el esfuerzo de quien no busca más atención que la de la justicia.

Pero como decía al principio, lo que más entristece es ver cómo hay personas que dan espacio a una duda mal intencionada y de espaldas a la justicia sumándose en el vocerío de quién grita por no tener nada que decir.

En derecho se sabe que no se pueden solicitar demostraciones en negativo, no es justo, no es posible. No se puede estar constantemente pidiendo a alguien que dedique sus esfuerzos a despejar las dudas que otros generan desde el mal hacer, en lugar de a cambiar este mundo desde la lucha activa y diaria.

 

Invitamos a toda la sociedad a un serio debate sobre las fuentes de financiación de las entidades sociales/civiles que crean valor social y valor medio ambiental. Y por supuesto, también a rechazar la difamación y la mentira desde la que sólo construyen los débiles y cobardes ególatras que lastran nuestro futuro.

 

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www.nittua.eu

(Imagen: Cortesía de Nittua)

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