Una universidad viva y comunitaria
En los arenales de la VIII Región del Biobío, en Chile, se sitúa la Ecoescuela El Manzano, una organización formada por un grupo de jóvenes profesionales que vive en armonía con la naturaleza, a través del cultivo de sus propios alimentos, rescatando la sabiduría y la cultura campesina. Su propósito es construir una “universidad viviente” que difunda formas alternativas de producir comida, el uso y la captación de energías, el manejo de bosques mixtos y la creación y el fortalecimiento de lazos de amistad con los habitantes del territorio.
La responsable de Comunicación de la Ecoescuela El Manzano, Carolina Heidke, ha precisado que los ámbitos de actuación son la educación, la demostración y las redes y que sus pilares se basan en los tres principios de la permacultura: el cuidado de la Tierra y la gente y compartir los recursos. Asimismo, el movimiento Pueblos en Transición, iniciado en Inglaterra, la ha calificado como la primera experiencia en el área en América del Sur.
Entre otras actividades, se imparte el curso de Diseño de Permacultura, con certificación internacional del Instituto de Permacultura de Australia. “Sin dudas, es nuestro fuerte. Las dos semanas que dura el curso son una transformación personal para quienes lo viven. Lo más bonito es que a medida que más personas participan del taller, la comunidad de aprendizaje de Chile crece y surgen nuevos proyectos permaculturales en todo el país”, sostiene Heidke.
A nivel escolar, la entidad junto a un profesor de la escuela local, trabajan en la certificación de la institución, por medio del Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educacionales (SNCAE), para crear una educación basada en un profundo respeto por el medio ambiente, así como una revalorización de la cultura rural e identidad con su lugar de origen.
Noticias Positivas mantuvo una entrevista con Heidke, en la que la ha recordado los inicios de la Ecoescuela y compartido cómo es un día típico en la finca:
Noticias Positivas: ¿Cómo nace la Ecoescuela El Manzano?
Carolina Heidke: La cuarta generación de los dueños de la finca El Manzano, los hermanos Javiera, Jorge y José Carrión deciden venir a vivir al campo después de sus estudios universitarios relacionados con la agricultura, porque la villa El Manzano asociada al campo, perdía habitantes debido a la migración hacia los centros urbanos en busca de nuevas posibilidades. Para hacer frente a esta realidad, deciden contratar mano de obra de la villa para que los habitantes no abandonen su lugar de origen. Con esto se asumió la misión de resguardar la seguridad de las personas de la villa ofreciendo fuentes de trabajo estables y sustentables. Los tres hermanos siguieron la línea orgánica y más tarde, con la llegada de Grifen Hope, profesor de permacultura en Nueva Zelanda, comienzan a dar cursos específicos de permacultura.
N+: ¿En qué consiste la ecoescuela El Manzano?
C.H.: Es una familia y una comunidad de aprendizaje que se auto organiza, practicando un vivir sustentable, educando para la sustentabilidad y organizando redes en la región. Nuestra intención es ser un centro regional pero internacionalmente conectado, liderando el camino en la organización de personas y comunidades en la transición para la sustentabilidad. Somos un centro de investigación y desarrollo de buenas prácticas, incluyendo energía, agua, basura, alimentos, construcciones, huertas y bosques. Además, desarrollamos productos y servicios para mercados locales.
N+: ¿Cuál es vuestro principal objetivo?
C.H.: Crear una universidad viva comunitaria, un centro demostrativo tanto a nivel local e internacional, con la activa participación de los habitantes de la villa El Manzano, con el fin de que ésta, genere su auto sustentabilidad alimenticia, educacional y posteriormente, energética. La experiencia pretende generar motivación para que los habitantes del lugar apuesten por tener calidad de vida en su territorio, sustentándose en el cuidado de la tierra, en cuidado de la gente, en la distribución de excedentes y la disminución de consumo.
N+: ¿Puede participar cualquier persona en los talleres que imparten?
C.H.: Son todos bienvenidos. Nuestra forma de enseñar cambia de acuerdo al publico objetivo, ya que por ejemplo, aquí en la villa, algunas personas no saben leer, por lo que nuestro método de enseñar es bien diferente al de un curso universitario o letrado.
N+: ¿Cuál es la respuesta de la gente?
C.H.: A las personas les gusta mucho nuestro trabajo, siempre se ven entusiasmados y motivados para replicar lo que vienen a observar aquí. Durante estos años ha sido muy buena la acogida y la esperanza que se lleva la gente de cómo poder vivir de forma más simple y sustentable.
N+: ¿Cuántas personas participan del proyecto?
C.H.: Somos un equipo base formado por 5 miembros y 3 voluntarios constantes.
N+: ¿Cómo es un día típico en la Ecoescuela El Manzano?
C.H.: Tratamos de equilibrar el trabajo de campo con el de escritorio, ya que como somos pocos nos toca cambiarnos el sombrero varias veces en el día. Todos hacemos de todo. También tratamos de trabajar en conjunto para que sean más animosas las labores del día. Siempre tenemos un espacio para el deporte y la recreación, instancias musicales u otras actividades. Día a día se trata de avanzar en todas las áreas de acción. Como las hormiguitas, no dejamos de trabajar nunca.
N+: ¿Cuál es la situación respecto a modos de vida más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente en Chile?
C.H.: Creo que como en todo el mundo… vivimos en una sociedad dual. Algunos están despertando a querer vivir de otra forma y buscando aprendizaje para la sustentabilidad. Sin embargo, nace la duda en las propias personas que despertaron sobre si tomar la decisión de vida de vivir la sustentabilidad aplicada o seguir en la teoría, que es más cómodo. Lo importante es que se nota un cambio, una búsqueda de algo distinto y más armonioso con la naturaleza y en Chile, la gente se está activando, lo cual es muy esperanzador y nos da siempre la fuerza para seguir en el camino, ya que vemos los frutos en otros de nuestro trabajo.
N+: ¿Cuál es el próximo paso?
C.H.: Comenzar a construir nuestro Green Campus, una sala de clases y cocina comedor para mejorar nuestra hospitalidad y en este mismo proceso, aprender más sobre la bioconstrucción.
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