Escuelas Waldorf: las claves de una educación integral
(Por Antonio Malagón Golderos) Las Escuelas de Pedagogía Waldorf nacieron a principios del siglo XX cuando, después de la Primera Guerra Mundial, había un clamor en busca de una renovación de la vida cultural, social y económica en toda Europa. Forman parte del movimiento de las Escuelas Nuevas donde diferentes pedagogos y educadores plantearon nuevas formas para la educación y enseñanza.
Rudolf Steiner, filósofo, escritor, profesor de la Universidad Libre de Berlín y conferenciante formó a los maestros de la primera escuela en la fábrica de cigarros Waldorf-Astoria, de Stuttgart, Alemania.
Han pasado 90 años desde aquel 7 de Septiembre de 1919 en que Rudolf Steiner inauguró una escuela mixta de Educación primaria y secundaria, con capacidad para 256 niños, en su mayoría hijos de los obreros de la fábrica mencionada a cuyos trabajadores, también Rudolf Steiner daba clases nocturnas de cultura general.
A partir de ese año se abrieron más escuelas en Alemania y en otros países de Europa, como Inglaterra y Francia. Sin embargo, la subida al poder del nacional-socialismo cortó de raíz este movimiento pedagógico y a partir de 1938 comenzaron a cerrarse las escuelas en Alemania ante la oposición del régimen nazi a esta pedagogía. Al terminar la guerra se reconstruyeron algunas de estas primeras escuelas y otras muchas fueron naciendo por el resto del mundo. Hoy día hay más de 3000 centros educativos de todos los niveles de enseñanza (Educación maternal, educación Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato) y de Educación Especial.
A España llegó la Pedagogía Waldorf en los años 70 del siglo pasado: En 1979 se inauguró en Las Rozas de Madrid la primer Escuela de Educación Infantil Waldorf que hoy tiene más de 400 alumnos, de 2 años hasta el 2º curso de Bachillerato.
La Asociación de Centros Educativos Waldorf de España reúne a más de 18 centros de Educación Infantil, 7 escuelas de Primaria y una de Secundaria y Bachillerato. También están asociados varios centros de Formación del Profesorado. (www.centrowaldorf.com)
¿DÓNDE ESTÁ LA CLAVE? La clave es RENOVAR-SE
Muchas personas se preguntan sobre la vigencia de la Pedagogía Waldorf en tantos países (más de 90 de todos los continentes) con una demanda creciente en todos los niveles de enseñanza.
Hay varias claves que conviene recordar:
Una de ellas está en que esta pedagogía respeta el proceso madurativo del alumno, equilibrando y fomentando su intelecto, su sensibilidad artística y su voluntad, para capacitarlo ante los desafíos de la vida. Es, por lo tanto, una educación integral en la que se combinan armónicamente las actividades intelectivas, las artísticas y las práctico-tecnológicas.
Otra clase está en el respeto a la familia que se integra en la Escuela para autogestionarla con los maestros y, sobre todo, para coordinarse con los docentes en el proceso educativo de sus hijos: Maestros y padres han de entrar en procesos de nuevos aprendizajes para mejorar su labor educadora conjuntamente. Ese punto de coherencia entre los dos componentes de la Comunidad Educativa les legitima para su quehacer pedagógico en el aula y educador en casa.
Pero la tercera clave, que es un pilar en sí misma, es la formación continua del profesorado. Pues además de tener su titulación y diplomas oficiales, han hecho cursos de especialización en Pedagogía Waldorf, con un énfasis especial en el desarrollo personal, en la metodología y en cultivar las fuerzas para una didáctica creativa. A esto hay que añadir que todos los maestros tienen una formación continua en los semanales Claustros Pedagógicos en los que, todos los jueves por la tarde, profundizan durante 4 horas en los aspectos antropológicos y psicológicos del alumnado, en el intercambio de experiencias, en el trabajo artístico en común, etc.
La cuarta clave está en el Currículo Waldorf que desarrolla a lo largo del día la capacitación integral del alumno: Su desarrollo intelectivo, sus capacidades anímico-artísticas y su fuerza de voluntad.
Para ello, se distribuyen las materias en tres franjas horarias:
La primera de dos horas lectivas seguidas –cuando los alumnos están más despiertos– dedicadas a las asignaturas troncales (Lengua Castellana y Matemáticas) y las intelectivas: Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, etc.
La segunda franja horaria compuesta de otras dos horas lectivas a las asignaturas artísticas (música, euritmia, teatro, pintura…) y a los idiomas (inglés y alemán desde el primer curso de Educación Primaria).
La tercera franja horaria, también de dos horas lectivas, se dedican a asignaturas que específicamente desarrollan la voluntad: Educación Física y Deportes, trabajos con el proceso de la lana, el ganchillo, la costura, la zapatería, la horticultura, la talla de madera, batir cobre, escultura en piedra, etc. etc.
En este sentido no deja de ser significativo que los alumnos elaboren e ilustren sus propios cuadernos-libros de cada asignatura, entrenándose en la búsqueda de información y elaborando con el profesor los contenidos de la asignatura. Por tanto, no utilizan libros de texto editados, solamente libros de consulta.
Además, para reforzar su voluntad y entrenarlos en proyectos creativos y convivenciales, los adolescentes en el 2º curso de ESO tienen que hacer un trabajo de investigación anual sobre un oficio o expresión artística que presentarán en público. Los de tercero realizan un trabajo en el campo de forma intensiva durante dos semanas. Los de cuarto de ESO hacen un trabajo de Agrimensura o topografía con expertos en la materia y en convivencia fuera del colegio.
Los alumnos del primer curso de Bachillerato hacen dos semanas seguidas de trabajo social en un centro de personas mayores o en un centro de discapacitados adultos.
Naturalmente, estas experiencias, unidas a los intercambios con alumnos de otros países de Europa y América desarrollan la capacidad de trabajo y la intención interior social y solidaria que van a necesitar para el futuro en su vida de adultos.
La educación así entendida no solamente es información sino también formación y capacitación con un carácter progresivo en función del desarrollo madurativo de los alumnos.
En las escuelas Waldorf se imparte la asignatura de Ética Cristiana, educación en valores abiertos, con la que se pretende educar en un sentimiento religioso tolerante y solidario, respetando el ambiente cultural-espiritual de cada familia. La educación religiosa confesional es responsabilidad exclusiva de los padres y de las catequesis de sus respectivas iglesias.
La Escuela Waldorf es una escuela para toda la Comunidad Educativa: Para los alumnos, para los padres y para los maestros, todos en continuos procesos de aprendizaje:
- El alumno –ser humano en ciernes– , desde su proceso evolutivo individual, orienta los procesos pedagógicos del aula y del centro.
- La formación permanente del profesorado: claustros pedagógicos semanales, cursillos, etc…
- La Escuela activa de padres: Reuniones pedagógicas, grupos de trabajo y talleres artísticos y artesanales todo el año. Centros gestionado por maestros y padres conjuntamente.
(Antonio Malagón Golderos es director del Centro de Formación de Pedagogía Waldorf y presidente de la Asociación de Centros Educativos Waldorf de España)
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