Marcos Jalda: “El mundo no se acaba porque una empresa cierre y te vayas a la calle”

jaldaLa actual crisis económica ha provocado el resurgimiento de un interesante fenómeno social que ya se dio en el pasado en España, y que más recientemente se ha podido ver también en Argentina: la toma de las empresas. Hablamos de trabajadores que deciden hacerse con el control de las fábricas en las que anteriormente figuraban como asalariados. Fábricas que a menudo son cerradas, pero que sus antiguos empleados deciden reabrir como cooperativas. Según la Confederación de Cooperativas de Trabajo (Coceta), en estos dos años de crisis se han tomado unas 40 empresas en España, cuando en las dos décadas anteriores no hubo constancia de ninguna acción similar.

En otras ocasiones, los trabajadores despedidos de una empresa deciden asociarse para formar una cooperativa en la que poder continuar con la misma labor que desempeñaban anteriormente. Son nuevas empresas, pero que aprovechan los conocimientos, la experiencia y los contactos adquiridos por los socios cooperativistas en empleos anteriores.

En Noticias Positivas vamos a comenzar una serie de entrevistas dedicadas a estos trabajadores que han decidido tomar la iniciativa. Inaugura esta campaña Marcos Jalda, presidente de la cooperativa Zero-Pro, dedicada a proyectos de robotización para el paletizado industrial. Esta empresa ha heredado la mayoría de los clientes de la desaparecida Maquipes, fábrica de la que proceden los socios cooperativistas de Zero-Pro.

Noticias Positivas: ¿Cómo comenzó el proceso que llevó a la formación de la cooperativa?

Marcos Jalda: El proceso nace a raíz del cierre de Maquipes, la empresa en la que trabajábamos con anterioridad. Se dedicaba a la construcción de maquinaria para la industria alimentaria. Se decidió terminar con la actividad a pesar de que su balance de resultados era positivo. Los trabajadores nos vimos de pronto en la calle y entonces comenzamos a movilizarnos y a protestar. Al final no se consiguió nada y todos terminamos en el paro tras cerrarse la empresa definitivamente.

En esta situación, 7 de los 22 trabajadores despedidos nos animamos a montar la cooperativa. Teníamos contacto con muchos clientes de Maquipes a nivel particular. Clientes que seguían necesitando nuestros servicios. Los inicios fueron muy duros.  Toda la infraestructura la montamos desde cero, para lo que hubo que invertir el capital inicial. Toda una infraestructura creada de la nada, sufragada íntegramente a coste particular.

N+: ¿Con qué dificultades os estáis encontrando?

M.J: El apoyo de las entidades bancarias ha sido nulo. En el momento en el que dices que eres una cooperativa, se te cierran todas las puertas. Los bancos dicen que no es nada particular, que entienden que los primeros culpables son ellos por sus excesos de la época anterior, y que después de dar dinero a diestro y siniestro, ahora están pagando justos por pecadores. Así te lo dicen.

Tampoco nos ha dado apoyo la Xunta, aunque ellos quieran aprovechar ahora para ponerse una medalla.

Ha sido un año y medio francamente duro y ahora estamos empezando a ver la luz. Pero todo está siendo a costa de mucho sacrificio y de anteponer la empresa al beneficio particular. Si un mes no puedes cobrar, no cobras, pero la empresa debe seguir abierta.

Con esto quiero decir que claro que hay alternativas, pero a un precio muy alto. La jornada de ocho horas es una utopía para nosotros. Aquí se trabaja de 7 de la mañana a 7 de la tarde y venimos la mayoría de los sábados. Pero al fin estamos viendo los resultados de este gran esfuerzo.

N+: ¿Y cuáles son vuestros principales apoyos y ayudas?

M.J: El principal apoyo ha sido el cliente, que entiende tu situación, te conoce de antes y te facilita mucho las cosas. A veces entran para ayudarte en una dinámica de pagos no habitual, incluso adelantando pagos. En Zero-Pro no se empieza una obra hasta que el cliente hace un ingreso en nuestra cuenta. Lo habitual es un 35% de lo estipulado en el contrato, que es percibido por adelantado. Es una condición indispensable para comenzar.

Hemos rechazado obras muy interesantes que no cumplían este requisito porque hay riesgos que nos es imposible afrontar. Si mañana nos meten un gol de 200.000 euros, por ejemplo, tenemos que cerrar la empresa. En definitiva, Zero-Pro está hoy vivo gracias a los clientes que están confiando en nosotros.

N+: ¿Tenéis relaciones con otras empresas similares a la vuestra?

M.J: Sí, de hecho son muy importantes. Nosotros desarrollamos proyectos a nivel mecánico, pero a veces hay mucho trabajo de electrónica en ellos. En lugar de ocuparnos de todo, solemos encargar esta parte de la electrónica a una empresa especializada en este ámbito. Se trata de otra pequeña empresa formada por tan solo cuatro personas procedentes del mundo de la automoción. Y por ejemplo, si esta empresa necesita en otros proyectos que alguien se ocupe de la mecánica, pues también nos llama a nosotros.

En lugar de querer abarcarlo todo, Zero-Pro se encarga de la obra principal y después subcontratamos a otras empresas pequeñas, y así todas formamos parte del proyecto.

N+: ¿Cómo se adoptan las decisiones en Zero-Pro?

M.J: Contamos con un organigrama de empresa, pero las decisiones importantes se toman en junta. Todos los viernes tenemos una asamblea. El orden del día puede ser variado. Por ejemplo, hace poco decidimos en una de estas reuniones que era necesario comprar maquinaria de mecanizado. Todo lo importante se debate en estas juntas, en las que participan las siete personas que componen la cooperativa.

Las decisiones se toman por mayoría en las asambleas. Como somos siete, número impar, siempre hay una propuesta que es la más votada. A veces la elección coincide con tu opinión; otras no, pero igualmente debes acatarla. Siempre hay que actuar en beneficio del colectivo. Al fin y al cabo, tú eres parte de ese colectivo.

N+: ¿Zero-Pro funciona mejor o peor que la empresa de la que proceden sus trabajadores?

M.J: Sólo con ver el día a día se ve que no hay color. Aquí todo se discute, todo se debate. Se hacen las cosas como crees que hay que hacerlas, mientras que en Maquipes sólo había imposiciones. Tú podías aportar una idea fantástica, pero si el que tenía que decidir lo rechazaba, daba igual lo bueno que fueran tus argumentos. A menudo, las empresas están regidas por burócratas que no saben mucho del trabajo en sí, y que tampoco hacen caso de los razonamientos de los empleados.

Antes lo único que te preocupaba es que el día 30 te ingresaran la nómina, y esto es ahora lo que menos te preocupa. Es más importante que cobren los proveedores, que les podamos pagar, porque si tú les fallas, ese proveedor te va a cortar el grifo. Y también que paguen los clientes, evidentemente. Y después de todo esto, si luego queda dinero, entonces ya tú cobras.

Dicho así puede sonar raro, pero a nivel personal es muy satisfactorio. Antepones otros valores. Estás creando algo que es tuyo, y que es para ti. Eres consecuente con tus decisiones, o aciertas o fallas, pero eres tú. No puedes culpar a nadie. Cuando las cosas salen bien, como ahora están saliendo, es una satisfacción muy grande. Es cierto que con eso no puedes pagar la cuenta del supermercado, pero también es importante.

N+: Después de los duros comienzos, ahora Zero-Pro, mal que bien, se mantiene. En cambio, muchas empresas convencionales están cerrando y despidiendo a la gente. ¿Qué es lo que le dice esta situación?

M.J: A diario vemos a empresas de toda la vida con problemas y con trabajadores que acaban en la calle y que protestan ante sus puertas. Esto te hace rememorar la situación que vivimos nosotros hace dos años. Dicen que esto de los despidos es consecuencia de la crisis económica. Evidentemente que en parte es así, todo influye, pero creo que a veces se está usando el argumento de la crisis para cerrar las empresas. Habría que mirar cada caso. Hay casos en los que claramente es un problema de mala gestión. Y otros en los que la empresa en cuestión estaba deseando descargarse de personal y ahora ha aprovechado la circunstancia. En Vigo destaca el caso de PSA Peugeot Citroën, que estaba deseando descargarse de cargas salariales para subcontratar a personal. Hay que tener en cuenta que un gran porcentaje de la industria de Vigo vive alrededor de Citroën. Las consecuencias pueden ser muy graves para la población, por tanto.

N+: ¿Cómo se contempla el futuro desde una cooperativa como Zero-Pro?

M.J: Yo lo veo alentador, pero siempre desde el punto de vista del esfuerzo, del sacrificio y de no esperar nada de los demás. Con esto me refiero a los gobiernos y a la banca. Pero a pesar de todo, es alentador porque los clientes siguen teniendo necesidades y tenemos que estar allí para solucionarlas. A lo mejor no invierten tanto como hace años, pero lo siguen haciendo.

Desde el principio tuvimos muy claro que había que montar la empresa y sabíamos que esto iba a ser muy duro. Estamos luchando por tener una nómina. Ese es el objetivo. Tienes que buscarte tu puesto de trabajo y lo demás lo dirá el tiempo.

En definitiva, hay  alternativas, el mundo no se acaba porque una empresa cierre y te vayas a la calle. Pero te espera una batalla y un sacrificio bastante crudo. Creo que es necesario retomar esa capacidad de sacrificio de la gente, que se ha perdido mucho en los últimos años.

Foto: Marcos Jalda, presidente de Zero-Pro. Cortesía del propio Jalda.

DATOS DE CONTACTO:

www.zero-pro.es

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